Para la chica que tiene los ojos más lindos
Caminaba de prisa de la mano de su madre; claro en esos años
se caminaba aún de la mano de la madre. Cuántos años tenía? unos 14 creo yo… 14
años olfateando el amor, divisando horizontes, buscando unos ojos que dijeran:
allá está!!
La madre apuraba el paso, por las calles del pueblo serrano
invernal… frío, gris, humo y una señal…
Caminaba rápido esa mamá, buscaba de prisa llegar a ese
lugar…la niña, la de 14, miraba sin cesar, de aquí para allá… de pronto un
muchacho asoma en una esquina, corre, vuela, desaparece… dejando la idea de que
algo está mal.
La chica no entiende que está pasando con ese joven que la
mira, exagera la mirada y corre despavorido para otro lugar.
Mira para atrás, asume que algo tiene que pasar.
La madre entra al lugar,
hace el pedio, salen las dos, vuelta a caminar, pero esta vez desandando
el camino, volviendo al hogar. Caminan rápido otra vez, de la mano las dos.
La mirada baja de la madre indica apuro, apuro por llegar,
hay que cocinar, culpar, lavar…
La otra, la hija, la de 14, camina, pero no deja de mirar,
mira para aquí, mira para allá…doblan la esquina y de pronto aparece otra vez
el muchacho que sin aliento inhala un poco de aire y corre, disparado una vez
más. La niña no entiende que le pasa a ese muchacho que vuela ante su presencia y no puede siquiera
saludar.
Cuántas veces lo ha visto?? una sola vez… una siesta de
invierno que esperó sentado mientras la chica, la de 14, caminaba a la par de
unos ojos verdes que no paraban de hablar.
A los tirones y apurones llegó a su casa, se soltó de la
mamá, se fue a soñar, a pensar en esos
ojos verdes que tal vez no volvería a ver jamás.
Pasaron apenas unos días y una carta llega desde lejos, una
carta que despierta anhelos, una carta que la hace temblar. Ahí estaban sus
ojos verdes, ocultos en un sobre con sello y una letra muy particular. La carta
decía éste es mi nombre, te ví pasar y decidí quedarme en el lugar. Cuando
veías pasar al muchacho que corría de aquí para allá era solo el encargado de
avisar: allá va! . Corría él, corría yo, y nunca te pude alcanzar. Por eso esta
carta para preguntarte si querés ser mi amiga desde tu lugar. Yo aquí espero
porque sé que te puedo esperar.
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