martes, 2 de septiembre de 2014

Cuento breve...breve cuento - La Falda, julio 1975

Para la chica que tiene los ojos más lindos

Caminaba de prisa de la mano de su madre; claro en esos años se caminaba aún de la mano de la madre. Cuántos años tenía? unos 14 creo yo… 14 años olfateando el amor, divisando horizontes, buscando unos ojos que dijeran: allá está!!
La madre apuraba el paso, por las calles del pueblo serrano invernal… frío, gris, humo y una señal…
Caminaba rápido esa mamá, buscaba de prisa llegar a ese lugar…la niña, la de 14, miraba sin cesar, de aquí para allá… de pronto un muchacho asoma en una esquina, corre, vuela, desaparece… dejando la idea de que algo está mal.
La chica no entiende que está pasando con ese joven que la mira, exagera la mirada y corre despavorido para otro lugar.
Mira para atrás, asume que algo tiene que pasar.
La madre entra al lugar,  hace el pedio, salen las dos, vuelta a caminar, pero esta vez desandando el camino, volviendo al hogar. Caminan rápido otra vez, de la mano las dos.
La mirada baja de la madre indica apuro, apuro por llegar, hay que cocinar, culpar, lavar…
La otra, la hija, la de 14, camina, pero no deja de mirar, mira para aquí, mira para allá…doblan la esquina y de pronto aparece otra vez el muchacho que sin aliento inhala un poco de aire y corre, disparado una vez más. La niña no entiende que le pasa a ese muchacho que vuela  ante su presencia y no puede siquiera saludar.
Cuántas veces lo ha visto?? una sola vez… una siesta de invierno que esperó sentado mientras la chica, la de 14, caminaba a la par de unos ojos verdes que no paraban de hablar.
A los tirones y apurones llegó a su casa, se soltó de la mamá,  se fue a soñar, a pensar en esos ojos verdes que tal vez no volvería a ver jamás.
Pasaron apenas unos días y una carta llega desde lejos, una carta que despierta anhelos, una carta que la hace temblar. Ahí estaban sus ojos verdes, ocultos en un sobre con sello y una letra muy particular. La carta decía éste es mi nombre, te ví pasar y decidí quedarme en el lugar. Cuando veías pasar al muchacho que corría de aquí para allá era solo el encargado de avisar: allá va! . Corría él, corría yo, y nunca te pude alcanzar. Por eso esta carta para preguntarte si querés ser mi amiga desde tu lugar. Yo aquí espero porque sé que te puedo esperar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario