martes, 16 de septiembre de 2014

Mujeres

Mujeres

Conocí a tu madre, fui tu hija,  soy  tu hija...
También fui amiga.
Soy amiga.
Amiga que conoció a las madres de las que fueron hijas.
Son hijas...
Cada madre,  cada hija.
Fuimos creciendo, fuimos mirando crecer y dejándolas  hacer...
Esas madres nos dejaron,
pero también nos dejaron su hacer
sin pensar, sin sentir.

Desde  niña las  miraba y descubrí en cada mirada silencios que hacia abajo buscaban
un hilo, una lana, una tiza o un mantel...
Miradas que se fueron sin  decir nada y que no volveremos a ver.
A mis amigas,
a las  madres,
a las hijas,
cada una en su papel.
Hoy llenemos el espacio
porque el tiempo se fue con ellas y tiende a desaparecer...



Soñar la vida

Soñar la vida

Si tuviera otra vida me animaría a cruzar la vida con una mochila. Con ganas de aventuras sin cordura. 
Cruzaría fronteras, buscaría escuelas. Andaría por el mundo aprendiendo mundo, conociendo gente.
Buscaría el sol en todas las dimensiones.
Soles de diferentes idiomas. Soles iguales en horizontes opuestos, asomando a destiempo, siempre atento cayendo...subiendo....
Buscaría vida, olores, colores y sabores.
Andaría sin horarios, sin tiempo ni anuarios.
Buscaría en esa vida lo que tengo  y me daría cuenta que nada se asemeja. 
Tuve soles, horizonte, olores y colores. Tuve y tengo. Fui y soy. Tengo amores. 
Soy eterna.
A través de lo que tengo vivo el hoy.
Descubro el sueño de saber que si tuviera otra vida,  no haría más que soñar con ésta!!

Detenidos


Detenidos

El antes y el ahora me separan. Antes no me animaba ahora me agita.
Cuando creía que era, estaba...y ahora que estoy, creo.
No creo haber perdido, pero tampoco ganado.
Siento que entre el ayer y el ahora quedaron atrapados dos que dicen quererse, aunque tal vez no enamorados.
Cuánto cuesta decirse lo que no se dice y evadirse diciendo lo que no hace falta.
Por qué estamos detenidos entre el antes y el ahora?? qué nos sigue atrapando en la morada??
Qué buscamos comprender que ya no hayamos comprendido?? qué tememos del amor desperdigado??

jueves, 4 de septiembre de 2014

Miedo a ser feliz

Del miedo aprendí
que tener miedo da más miedo...
Miedo a tener miedo
miedo a no ser feliz.

Del miedo aprendí
a conocer mis latidos
a descubrir mis sentidos
a sentir sin sufrir.

Del miedo aprendí
a descubrir mi cuerpo
a gozar del encuentro
a vivir sin morir.

Del miedo aprendí
a descubrir señales
que en las miradas se cuelan
y que ayudan a prevenir.

Gracias miedo loco
por los años locos
por enseñarme a aprender
Gracias miedo mío, sólo mío
por ayudarme a crecer, a creer

 a vivir y a no morir.

martes, 2 de septiembre de 2014

Inexplicable

Decir y hacer
hacer sin decir
¿Cuál de los dos?
Ninguno…Ambos…
Decir haciendo, fascina embruja,
es la suma de todos los deseos no dichos, hechos realidad.
decir haciendo quema y abrasa
en un abrazo que perdura aún habiendo pasado.
Quema la piel, quema la boca, todo provoca y reclama
Decir haciendo es lo sublime…
Hacer sin decir es algo más íntimo, más sagrado.
Sólo  unos pocos  pueden mover el mundo
simplemente mirando, pensando y exclamando…
El momento es perfecto
Nunca dejes de decir, nunca dejes de  mirar…y hacer

Cuento breve...breve cuento - La Falda, julio 1975

Para la chica que tiene los ojos más lindos

Caminaba de prisa de la mano de su madre; claro en esos años se caminaba aún de la mano de la madre. Cuántos años tenía? unos 14 creo yo… 14 años olfateando el amor, divisando horizontes, buscando unos ojos que dijeran: allá está!!
La madre apuraba el paso, por las calles del pueblo serrano invernal… frío, gris, humo y una señal…
Caminaba rápido esa mamá, buscaba de prisa llegar a ese lugar…la niña, la de 14, miraba sin cesar, de aquí para allá… de pronto un muchacho asoma en una esquina, corre, vuela, desaparece… dejando la idea de que algo está mal.
La chica no entiende que está pasando con ese joven que la mira, exagera la mirada y corre despavorido para otro lugar.
Mira para atrás, asume que algo tiene que pasar.
La madre entra al lugar,  hace el pedio, salen las dos, vuelta a caminar, pero esta vez desandando el camino, volviendo al hogar. Caminan rápido otra vez, de la mano las dos.
La mirada baja de la madre indica apuro, apuro por llegar, hay que cocinar, culpar, lavar…
La otra, la hija, la de 14, camina, pero no deja de mirar, mira para aquí, mira para allá…doblan la esquina y de pronto aparece otra vez el muchacho que sin aliento inhala un poco de aire y corre, disparado una vez más. La niña no entiende que le pasa a ese muchacho que vuela  ante su presencia y no puede siquiera saludar.
Cuántas veces lo ha visto?? una sola vez… una siesta de invierno que esperó sentado mientras la chica, la de 14, caminaba a la par de unos ojos verdes que no paraban de hablar.
A los tirones y apurones llegó a su casa, se soltó de la mamá,  se fue a soñar, a pensar en esos ojos verdes que tal vez no volvería a ver jamás.
Pasaron apenas unos días y una carta llega desde lejos, una carta que despierta anhelos, una carta que la hace temblar. Ahí estaban sus ojos verdes, ocultos en un sobre con sello y una letra muy particular. La carta decía éste es mi nombre, te ví pasar y decidí quedarme en el lugar. Cuando veías pasar al muchacho que corría de aquí para allá era solo el encargado de avisar: allá va! . Corría él, corría yo, y nunca te pude alcanzar. Por eso esta carta para preguntarte si querés ser mi amiga desde tu lugar. Yo aquí espero porque sé que te puedo esperar.